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Proyectamos tú evento de Boda, en el mejor escenario natural e histórico de Yucatán. Hotel Hacienda San Francisco
Tzacalhá, un rincón en el corazón de la Costa de Yucatán que abre sus puertas para recibirte y brindarte
servicios integrales de hospedaje, alimentos, espacios abiertos para acontecimientos especiales, cocina
tradicional e internacional atendida por Chef especializados para la organización de Bodas, que te harán
sentir como tú lo has soñado.
Un equipo profesional de fotografía y video cubrirá cada ángulo de los más hermosos momentos de tu boda y una
logística de ambientación para mobiliario y amenidades.
Cuidamos los recuerdos memorables de tu evento, sin perder cada detalle
Bacab Travel DMC, lanza su exclusivo producto turístico, Hacienda San Francisco, es un lugar fuera de serie que te brindará los mejores escenarios naturales y culturales para tu evento de Boda, XV años, Cenas Corporativas, Encuentros Ejecutivos, con exclusividad, elegancia y el confort de elegantes Villas Suites, habitaciones Calidad Superior y Ripios, así como áreas de esparcimiento y gastronomía. Todo en un espacio lleno de armonía con la naturaleza y la tradición cultural de una maravillosa exhacienda, que te permitirá tener un jardín en el corazón.
Contamos con 14 Villas, cada una diferente de la otra, de una, dos y tres habitaciones. Todas equipadas con aire acondicionado, ventiladores, sala, comedor, cocina equipada, terraza, jardín privado y pequeña piscina.
Contamos con ocho Ripios. Son las casas típicas de la región, hoy acondicionadas como cuartos de huéspedes.
Casas a la usanza tradicional maya, con techo de palma con recámara, baño y jardín.
Todas cuentan con aire acondicionado, ventilador, sala y una pequeña terraza
A pesar de su apariencia modesta, el poblado de Dzidzantún guarda sorpresas para quien sabe descubrirlas. Al llegar los españoles era la sede del señorío maya de Ah Kin Chel y, según asentaron éstos, era provincia muy poblada, “de grandes y medianos edificios de piedra y de casa de bóveda muy bien edificadas… pirámides y edificios” que servían también como tumbas. Nada de ello queda hoy, pero la importancia del sitio se hace obvia por su iglesia, la segunda en longitud tamaño de todo Yucatán, construida por los franciscanos en el siglo XVI para desde allí evangelizar a todo el señorío.
Bóveda Iglesia Dzidzantun, Interior iglesia, La procesión Dizidzantun al puerto de Santa Clara.
Además de Dzidzantún y su cercanía con la playa de Santa Clara, la Hacienda es un buen punto para visitar Izamal, Motul o Sinanché durante el día y regresar a descansar y disfrutar de los sonidos de la naturaleza por la tarde.
Reservar Ahora
La hacienda San Francisco fue fundada hacia 1857 por compra que hizo Albino Manzanilla Cámara de un antiguo huerto que, según la tradición local, perteneció a los franciscanos del convento de Santa Clara, Dzidzantún. Continuas compras posteriores la hicieron crecer hasta alcanzar 9,600 ha, extendiéndose sobre lo que actualmente constituyen los municipios de Dzidzantún, Dzilam y Temax.
Liberal, progresista e ilustrado, Albino Manzanilla, la dotó de planta de luz, teléfono, escuela, sala de baile, capilla, tortillería,
la imprescindible “tienda de raya” (donde se vendían artículos de consumo básico para los peones) e incluso –en 1904- de un hospital de
sobrio estilo neoclásico compuesto de administración, cuatro pabellones, un quirófano y casa del médico.
Al día de hoy es el único hospital de hacienda en pie en todo Yucatán.
En la época de auge, don Albino hizo construir un poblado completo para sus más de 2000 trabajadores, en patrón de retícula, con esquinas ochavadas y un pozo artesiano en cada encrucijada. Divididos a manera de barrios, habitaban en él, a más de los trabajadores libres calificados y semi calificados, cuatro grupos de acasillados: mayas, yaquis, mestizos y coreanos.
Además de la Producción de henequén y nueve ranchos de producción ganadera, la hacienda contaba con una importante producción Salinera, centrada en las
ciénagas costeras de lo que se llamó, en forma por demás atinada, “Mina de Oro”.
La expropiación realizada por el Gobierno mexicano para dotar con tierras a los campesinos (que la dejó con menos de 300 hectáreas),
el fraccionamiento derivado de repartos familiares, así como la caída del mercado henequenero por la
invención de las fibras sintéticas, provocaron su ruina paulatina.
Tras 23 años de abandono y saqueo fue adquirida por la familia Ruz Sosa, que desde enero de 1995 ha venido consolidando las estructuras arquitectónicas que estaban aún en pie, jardineando más de cinco hectáreas del entorno con plantas de la región y otras adecuadas al clima local, y rehabilitando los campos de cultivo a fin de recuperar parte de su antigua funcionalidad para ofrecer a la población local y al visitante un remanso de verdor, belleza y paz.